Colmillo de sangre.


Acabo de ver un reportaje titulado "Colmillo de Sangre" y no he podido hacer otra cosa para calmar mi pena, mi miedo, mi frustración y mi impotencia que escribir estos párrafos.

Es increíble que en pleno siglo XXI sigamos dando caza a animales hasta llegar a extinguirlos, aunque qué podemos esperar de una raza que mata a su propia especie por codicia o poder. ¿Quién puede explicar dónde está la erótica, la complacencia, el orgullo o el honor en cazar a un animal que pasta o camina en su hábitat con un rifle y a una distancia segura? Yo, desde luego, no puedo.

Tengo amigos desde mi infancia que son cazadores o su familia lo son, he reflexionado con ellos sobre este tema y he podido oír excusas de todos los colores, que si la caza después se come o se vende en tiendas y restaurantes especializados, que también se caza para paliar un desastre medioambiental que una determinada especie está provocando en un determinado lugar por su rápido crecimiento (esto también me provoca reflexionar, ¿quienes somos nosotros, "los humanos", para decidir sobre el curso natural de las especies o el entorno? y es cuando recuerdo que a nosotros, "los humanos" siempre nos ha gustado jugar a ser Dios). De verdad que lo he intentado, he intentado comprender. Después de escuchar tan colorida gama de excusas me pregunto si a estos cazadores les importa estas cuestiones o solo le importa cobrarse la pieza en un delirio de poder y dudoso orgullo personal, un nuevo trofeo que colgar en su casa o exponer en sus vitrinas para, después, alimentar su ego enseñándolo a sus amigos. Como decía anteriormente me he esforzado en comprender pero a la única conclusión que llego es que no puedo comprenderles y que, además, me niego a comprenderles. He de añadir que también me han llegado a reconocer que muchos animales se caza por puro "deporte" y sin ninguna finalidad más allá del regocijo del cazador. ¡Repugnante!.

Por otro lado están los furtivos, esa especie de carroñeros, insensibles, asesinos, inhumanos, ¡corruptos!... Esos que son capaces de matar a un elefante joven, o a un rinoceronte por el simple hecho de arrancarles sus colmillos o su cuerno y llevarles hasta la extinción de su especie por lucro personal y lucrar a sus mafias. Y lo peor de todo es que en muchos lugares la multa es de un puñado de dólares o un tiempo a la sombra. Si por mi fuera les soltaba en un bosque y les daba caza como a animales a los que sí hay que extinguir. No fue el mismo Jesús quien dijo: "Quien a hierro mata a hierro muere" Quizá sea una expresión sacada de contexto pero en este momento me conviene y me complace utilizar.

Toda esta barbarie, este genocidio, es posible pararlo. Por supuesto que los gobiernos podrían hacer más en este sentido, ser más duros, ir a por las mafias con mayor fuerza y dureza, pero también hay que hacer un estudio de conciencia personal, si no hay demanda no hay oferta. ¿De verdad que alguien necesita un colmillo tallado encima del mueble del salón o un abrigo de pieles? ¿para qué? ¿para, de nuevo, demostrar su poder adquisitivo y seguir alimentando su ego? yo creo que no, yo también en alguna ocasión he usado algún abrigo de piel, hace una década ya, y, de corazón, pido perdón y procuraré no volver a consumir este tipo de productos. Debemos cambiar esta tendencia de usar animales para decorar nuestras vidas, debemos de rechazar y condenar cualquier tipo de práctica asesina de animales ya sea furtiva o por deporte aunque esta última esté legislada. Es absurdo, estúpido y una aberración.

¿Hasta cuándo? ¿cuándo vamos a dejar de destrozarnos a nosotros mismos? ¿cuando vamos a dejar de extinguir especies de animales marinos o terrestres? ¿cuando vamos a dejar de destrozar nuestro mundo?

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